Las primeras lluvias fuertes de otoño ponen a prueba cada cubierta y cada muro enterrado. Casi nunca falla el material, falla un detalle: un encuentro mal rematado, un sumidero atascado o un drenaje mal colocado.

Para un almacén de materiales como Placomat, estas semanas traen consigo consultas urgentes de instaladores y constructores. Saber qué recomendar y tenerlo en stock a tiempo marca la diferencia. ¿Te quedas en este post y te lo contamos?

Impermeabilizar y drenar no es lo mismo

Ambos conceptos se confunden a menudo. La impermeabilización es la barrera que impide que el agua atraviese el elemento constructivo. El drenaje, en cambio, evacúa el agua antes de que se acumule y empuje contra esa barrera.

Así, en una cubierta suele mandar la impermeabilización. En una cimentación, sin embargo, hacen falta las dos cosas a la vez.

Cubiertas: dónde se decide que no entre agua

En primer lugar, conviene repasar las soluciones más habituales en cubiertas planas y terrazas:

Los puntos que dan más problemas

  • Encuentros con petos y paramentos: la impermeabilización tiene que subir por la pared y quedar rematada y protegida.
  • Sumideros y rebosaderos: si se obstruyen con hojas y suciedad, el agua se queda y acaba buscando por dónde entrar.
  • Juntas y pasos de instalaciones: cada perforación necesita, por tanto, su propio remate.

Además, la pendiente también cuenta. El CTE DB HS 1 fija las exigencias de protección frente a la humedad, de modo que conviene tenerlo a mano al recomendar un sistema.

Cimentaciones y muros enterrados: el agua que no se ve

Un muro enterrado soporta la humedad del terreno y, según el caso, agua que se acumula contra él. Por esa razón, el planteamiento es distinto al de una cubierta. De hecho, el CTE DB HS 1 establece el grado de impermeabilidad exigible en función de la presencia de agua y de la permeabilidad del terreno.

En obra nueva, lo recomendable es actuar por el exterior del muro, con un sistema por capas:

  1. Imprimación y membrana impermeabilizante sobre la cara exterior.
  2. Lámina drenante nodular, normalmente con geotextil, que separa el terreno del muro y deja bajar el agua.
  3. Tubo de drenaje perimetral al pie del muro, rodeado de material filtrante.
  4. Salida del agua hacia un punto de evacuación.

Por otro lado, impermeabilizar por el interior puede servir como parche en una rehabilitación. Aun así, no resuelve que el agua siga llegando al muro.

De este modo, el mejor momento para recomendar un sistema completo es antes de las primeras lluvias. ¡Ya lo sabes! En Placomat surtimos a otros almacenes de construcción. Por eso, si quieres preparar tu stock de temporada, consulta nuestro catálogo de impermeabilización o contacta con nosotros.