Cuando se planifica la construcción de un sótano, planta baja o cimentación, uno de los riesgos menos visibles pero más importantes es la presencia de radón, un gas natural que puede filtrarse desde el suelo y acumularse en interiores.

En Placomat sabemos que muchos profesionales desconocen cómo elegir la membrana adecuada o cometen errores que luego derivan en filtraciones y problemas de humedad.

Para evitar errores durante la construcción, te contamos qué son las láminas anti‑radón, por qué son importantes y cómo elegir la mejor opción para tu proyecto,. ¡Dentro post!

¿Qué son las láminas anti‑radón?

Las láminas anti‑radón son membranas diseñadas para colocarse sobre el terreno o bajo la solera del edificio, con el objetivo de evitar que el gas radón se filtre hacia el interior. Funcionan como una barrera continua que protege el aire que respirarán los ocupantes y, al mismo tiempo, ayudan a mejorar la durabilidad de la construcción al reducir el riesgo de humedad.

A diferencia de una simple barrera de vapor, estas membranas están específicamente pensadas para controlar la difusión de gases desde el terreno, lo que las hace indispensables en sótanos, garajes o plantas bajas.

Factores clave para elegir la lámina anti‑radón adecuada

Material y resistencia

El material de la lámina determina su eficacia y durabilidad:

  • Polietileno reforzado (LDPE): flexible, resistente y fácil de colocar en grandes superficies.
  • Membranas multicapa con malla o aluminio: ofrecen mayor impermeabilidad y robustez mecánica.
  • Láminas asfálticas con elastómeros (SBS): combinan impermeabilización al agua con barrera frente al radón.

Espesor

Un espesor adecuado, generalmente a partir de 0,4 mm, asegura que la membrana resista perforaciones, roces durante la instalación y tensiones propias de la obra, manteniendo la barrera efectiva frente al gas.

Compatibilidad con impermeabilización

La lámina anti‑radón debe integrarse correctamente con otros sistemas de impermeabilización que se vayan a utilizar en el proyecto. Además, las juntas deben sellarse correctamente, normalmente con cinta o sellante recomendado por el fabricante, para garantizar continuidad en la protección.

Condiciones del terreno y uso de la obra

  • Tipo de terreno (arcilloso, arenoso, mixto).
  • Exposición a humedad.
  • Tráfico o cargas sobre la lámina durante la instalación.

Errores comunes a evitar

  • Elegir la lámina únicamente por precio, sin considerar resistencia o compatibilidad.
  • No sellar correctamente juntas y solapes, dejando puntos débiles.
  • Ignorar el tipo de terreno y las cargas a las que estará expuesta la membrana.

Evitar estos errores es clave para que la membrana funcione correctamente durante años.

De este modo, las láminas anti‑radón son un elemento esencial para proteger la salud de los ocupantes y garantizar la durabilidad de la construcción. Elegir el producto correcto y aplicarlo correctamente evita filtraciones de gas y problemas de humedad, asegurando que las obras cumplan con los más altos estándares de seguridad.

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