El mes pasado te explicábamos cómo elegir la membrana de impermeabilización adecuada según el proyecto de construcción, y una de las conclusiones principales fue que es una decisión clave en cualquier tipo de proyecto.

Una mala elección puede traducirse en filtraciones, daños estructurales y reparaciones. En PLACOMAT sabemos que para un profesional de la construcción no basta con conocer productos, también es necesario comprender sus aplicaciones, limitaciones y errores frecuentes.

Por ello, en el post de blog de hoy te explicamos los fallos más habituales y cómo solucionarlos.

1. Seleccionar una membrana inadecuada para la aplicación

Uno de los errores más habituales es elegir un tipo de membrana sin considerar el uso específico de la zona a impermeabilizar. No todas las membranas ofrecen las mismas prestaciones:

  • Las membranas líquidas funcionan mejor en superficies irregulares o donde se busca una barrera continua.
  • Las membranas en lámina (bituminosas, PVC, EPDM, etc.) suelen utilizarse en cubiertas, terrazas o zonas planas donde se necesita robustez y resistencia mecánica.

2. No preparar correctamente la superficie

Incluso la mejor membrana fallará si la superficie donde se aplica no está limpia, seca y nivelada. Es imprescindible que el aplicador tenga en cuanta estos aspectos:

  • Eliminar polvo, grasa o restos de materiales antiguos.
  • Reparar grietas, irregularidades o fisuras antes de sellar.
  • Asegurarse de que la superficie no tiene humedad residual.

Sin una preparación adecuada, la membrana no se adhiere correctamente y se generan puntos débiles por donde el agua se filtrará con el tiempo.

3. Ignorar las especificaciones y tiempos de aplicación

Un fallo frecuente es no seguir las recomendaciones del fabricante sobre la aplicación de membranas de impermeabilización y los tiempos de curado. Este error ocurre cuando se intenta acelerar el proceso aplicando capas antes de que la anterior haya secado o sin respetar la cantidad de producto necesario. Las consecuencias pueden ser:

  • Adhesión deficiente.
  • Capas demasiado finas o discontinuas.
  • Membranas que pierden elasticidad y se agrietan.

4. Descuidar juntas, esquinas y puntos críticos

A menudo se presta atención al “cuerpo principal” de la superficie, pero las uniones, juntas, esquinas, encuentros con paredes y penetraciones de tuberías son zonas vulnerables. Si estas áreas no se refuerzan correctamente con sistemas complementarios (cintas, sellantes flexibles o refuerzos de esquina), el agua siempre encontrará una ruta de entrada.

5. Elegir materiales de baja calidad para ahorrar

Puede resultar tentador optar por membranas más económicas, pero el coste inicial a menudo se traduce en reparaciones desorbitadas a medio plazo. Los materiales de baja calidad tienden a degradarse antes, perder flexibilidad bajo exposición UV o fallar ante movimientos estructurales, especialmente en zonas con cambios térmicos o humedad constante.

6. Ignorar el clima y las condiciones ambientales

El clima influye directamente en el rendimiento de las membranas. Algunas membranas de impermeabilización necesitan un rango específico de temperatura o condiciones ambientales durante su instalación y curado. Aplicarlas en condiciones extremas (frío intenso, calor directo, alta humedad) sin adecuar el proceso puede afectar la adherencia y la formación de la barrera impermeable.

7. No planificar el mantenimiento post‑instalación

La impermeabilización no termina tras su aplicación. Revisar periódicamente las membranas, especialmente en zonas expuestas al agua, cambios térmicos o tránsito elevado, es clave para detectar desgaste o daños antes de que se conviertan en problemas graves.

Evitar estos errores comunes significa reducir riesgos, mejorar la durabilidad del sistema impermeable y aportar mayor valor a tu trabajo profesional. Contacta con Placomat y descubre nuestra oferta de productos para impermeabilización.